Luz era una niña, risueña, con una gran imaginación. La madre de Luz siempre la tachaba de fantasiosa debido a que según ella la mayoría de sus sueños eran totalmente surrealistas como, darle la vuelta al mundo o llegar al espacio. Luz, tenía claro que nunca quería llegar a ser adulta, los adultos siempre iban corriendo agobiados de un sitio a otro, nunca miraban la parte buena de las cosas, y lo más importante, lo que más odiaba Luz era que los adultos dejaban de cumplir sus sueños para ocuparse de eso que llaman obligaciones que le ocupaban la mayoría del tiempo menos por ejemplo cuando veían las noticia a la hora de comer en las que nunca salía nada bueno solo salían cosas como: el racismo, la violencia, asesinatos o robos. Sus padres siempre resoplaban, se quejaban y decían :"¡Cada vez va peor el mundo!". Cada vez iba a peor pero ¿Por qué no intentar cambiarlo? Si cada uno pusiese un poco de el/ella todo sería diferente.Otra cosa que odiaba de los adultos, las soluciones no eran difíciles pero, ¡Parecía que nadie las veían!, o tal vez no querían verlo.
Un día Luz decidió que era hora de empezar a cumplir sus sueños y empezar a cambiar un poco el mundo poniendo su granito de arena. Viajó al espacio, jugueteaba con las estrellas, saltaba las fugaces antes de que le pillasen y paraba a descansar entre juego y juego sentándose en la Luna mientras que miraba la Tierra. Siempre su madre y todo el mundo la había tachado de una palabra que nunca entendía, "Luz, eres una necia ¿Cómo vas a ir al espacio?" no sabía su significado, pero suponía que no era nada bueno. Con el tiempo Luz, se dio cuenta que quería poner su granito de arena en el mundo ¿Cómo podía hacerlo?. Luz tomó la decisión de transformarse en una estrella fugaz. ¡Era una gran idea!, asi que así lo hizo, viajaba por todo el mundo en la oscuridad de la noche, aparecía cuando menos el mundo lo esperaba y cada vez que alguien se daba cuenta gritaba: "¡Eh mira una estrella fugaz! .¡Pide un deseo!".Cerraban sus ojos y con esperanza muchos susurraban sus deseos, esperando a que se hiciesen realidad. Y así siguió durante años y años, cumpliendo sueños hasta que con el tiempo poco a poco su luz fue apagando.
